Golpes de Estado y amenazas intervencionistas / Estado de Derecho

13/11/19


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Por: Dr. Luis Arturo Jiménez Castillo

El caso de Bolivia debería ser analizado con mucha atención en México. Es difícil conocer a ciencia cierta
el móvil de la renuncia de Evo Morales a la presidencia de aquél país, pues en más de una ocasión la
historia ha registrado que detrás de movimientos sociales, existe el impulso brindado por intereses ajenos a
la búsqueda del bienestar del pueblo. Quizá dentro de varias décadas se desclasifiquen documentos que
permitan conocer a cabalidad los entretelones de lo sucedido, pero por el momento, las versiones y
visiones cambian según la inclinación política de las fuentes a quienes se les consulte.

La información del 11 de noviembre proveniente de Bolivia, daba cuenta de un vacío de poder en donde la
única autoridad reconocida eran las Fuerzas Armadas, pues no solo renunció el Presidente, también lo hizo
el vicePresidente y los Presidentes de las Cámaras de Diputados y de Senadores. Es decir: toda la línea de
sucesión. Pero en todo caso, en cualquier parte del mundo para que un golpe de Estado prospere, se
requiere la combinación de factores internos y externos.

Por lo que respecta a nuestro país, el Presidente López Obrador expresó el pasado 2 de noviembre vía
redes sociales, que “(…) la transformación que encabezo cuenta con el respaldo de una mayoría libre y
consciente, justa y amante de la legalidad y de la paz, que no permitiría otro golpe de Estado” (Ver:
https://twitter.com/lopezobrador_/status/1190682416836427776 ). Pero hoy por hoy, la principal amenaza
para la existencia del Estado mexicano no es un golpe de Estado, sino una intervención militar.

En octubre del 2018, la revista de investigación “Contralínea” publicó en su número 614, una serie de
reportajes de investigación basados en el “Plan Militar de Defensa Nacional Conjunto”. El documento
secreto actualizado en 2013 por órdenes de Enrique Peña Nieto -y cuya copia fue filtrada a la revista-
diagnostica en primer lugar como una amenaza real para la permanencia del Estado mexicano, una
intervención militar extranjera. En el documento se advierte textualmente: “El hecho de que una nación
poderosa como los Estados Unidos de América se perciba amenazada en sus intereses desde nuestro
país, ésta podría emprender acciones diplomáticas y económicas e incluso llegar a efectuar una
extranjera-la-mayor-vulnerabilidad-de-mexico/).

En este contexto, la violencia exacerbada a partir de la presidencia de Felipe Calderón, ha llegado a tal
punto que en Estados Unidos de América existen Congresistas, Senadores y medios de comunicación, que
buscan instaurar en la opinión pública la idea de que México es un Estado fallido y le insisten al Presidente
Trump, que los cárteles de la droga que operan en suelo mexicano deben ser considerados como
“Organizaciones Terroristas Extranjeras”.

Este cambio de estatus de los cárteles de la droga, implicaría la autorización presidencial norteamericana
para que se realicen operaciones militares en nuestro país -tal y como las llevan a cabo contra terroristas
en Afganistán, Siria e Irak, por citar tres ejemplos- (https://www.sinembargo.mx/07-11-2019/3674619).

Desde luego que México necesita apoyo de Estados Unidos de América para combatir a la delincuencia
organizada, pero no a manera de tropas que nos convertirían -ahora sí- en un Estado fallido. El único
apoyo válido que Estados Unidos podría ofrecer a nuestro país, es el control sobre el tráfico de armas, el
combate al lavado de dinero y la disminución de la demanda de drogas. Nada de esto se dará, y por lo
tanto, el apoyo es inexistente.

Cualquier otro ofrecimiento constituye un “Caballo de Troya”.


Dr. Luis Arturo Jiménez Castillo
Mesa de Diálogo Miércoles 7:00 pm

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